ABSCESO PERIAPICAL
ABSCESO PERIAPICAL AGUDO
También
denominado absceso dentoalveolar agudo, absceso apical agudo, absceso radicular
agudo y absceso periodontal apical agudo, es la acumulación de pus en los
tejidos periapicales, que con frecuencia se extiende a la mucosa bucal y al
tejido subcutáneo facial.
Tiene
su origen en una agresión violenta y rápida causada por agentes infecciosos,
sobre los tejidos periapicales después de la mortificación pulpar. Por lo
general es una infección de alta virulencia y evolución rápida.
La
inflamación aguda del periápice puede confundirse con otras lesiones
inflamatorias: pericementitis aguda, absceso periodontal agudo y pulpitis aguda
supurativa.
Evolución
El
pus que se produce puede drenar por el conducto radicular, en este caso los
signos y síntomas son menos violentos. Algunas veces drena por el periodonto,
aunque la constitución fibrosa del tejido ofrezca mucha resistencia. Si el pus
no drena, queda acumulada en la región periapical y a medida que su volumen
aumenta, la presión dentro de los tejidos se hace más intensa. En esa
situación, el exudado purulento tiende a exteriorizarse a través del tejido
óseo esponjoso, que ofrece menos resistencia.
Una
vez que se perfora el periostio, la pus fuerza su camino a través de los
tejidos blandos y puede localizarse en la mucosa bucal o en el tejido
subcutáneo facial, para dar origen a los absceso submucosos o subcutáneos. En
ambas situaciones el exudado supurado puede difundirse.
Como
consecuencia de la dispersión bacteriana se produce una reacción inflamatoria
diseminada en la región, denominada celulitis (o flemón) la cual tiene
extensión variable. Por último, en su trayectoria el pus termina por romper los
tejidos blandos y drena en la cavidad bucal o externamente.
Aspectos clínicos
La
evolución es rápida, es decir, las manifestaciones clínicas de dolor, las
relacionadas con el diente afectado y los tejidos blandos se presentan en
cuestión de horas.
·
El
dolor es espontaneo, continuo, intenso, pulsátil y localizado; no se alivia con
la aplicación de frio, pero puede aumentar con la aplicación de calor.
·
El
diente comprometido presenta mortificación pulpar; por eso no responde a la
prueba eléctrica ni a los cambios de temperatura.
·
Es
muy sensible a la percusión, por lo que el paciente no permite percutir o tocar
el diente afectado.
·
El
aumento de la movilidad dental es excesivo, lo cual el paciente se queja de que
el diente está “reblandecido”.
·
La
extrusión súbita e intensa también e permite al paciente sentir el el diente
muy “crecido”.
Todos
estos signos y síntomas son resultantes del edema periodontal.
Después
de la ruptura del periostio, la mucosa periapical de la región queda
inicialmente aumentada de volumen, rija, dura y dolorosa a la palpación, lo
cual caracteriza al poceso submucoso inmaduro. Después se torna amarillento,
doloroso y fluctuante a la palpación, que caracteriza al absceso submucoso
maduro. Si el absceso periapical agudo estuviese con exclusividad en la fase
intraósea la mucosa de la región se mostraría normal.
El
absceso periapical agudo en su forma primaria no tiene expresión radiográfica
importante para el diagnostico. Algunas veces se evidencia un engrosamiento
discreto del ligamento apical y la destrucción de la lámina dura.
En
relación con los síntomas generales, el paciente puede presentarse pálido,
toxémico y febril. La fiebre puede ser precedida o acompañada de escalosfrios.
Puede quejarse el paciente de cefalea y malestar.
Tratamiento
Es
necesario considerar:
-El
absceso se produjo en un diente en que es posible el acceso al conducto.
Generar
el drenaje del absceso vía conducto, por lo que hay que realizar el acceso
coronario y generar la limpieza de la cámara pulpar y de los conductos. Al
finalizar la atención recetar antiinflamatorio más antibiótico, a no ser que se
logre el drenaje pleno y el paciente se encuentre bien sistémicamente, en este
caso el uso de antibiótico no está indicado El paciente debe ser citado a las
24 horas para realizar control postoperatorio, para ver cómo va la inflamación.
Días después, cuando hay ausencia total de signos y síntomas se puede seguir
con la terapia de endodoncia. Si se realizan todas estas maniobras y no drena
el pus, es porque se encuentra muy diseminado y no queda más que recetar
antiinflamatorio y antibiótico.
-El
absceso se manifestó en un diente en el que el acceso al conducto es inviable o
desaconsejable (dientes portadores de prótesis con retenedores
intrarradiculares o con previo tratamiento endodóntico)
Cuando
en un absceso periapical agudo hay obstrucción mecánica el tratamiento de
urgencia debe intentarse en principio con antiinflamatorios y antibióticos. Si
a las 24 a 48 horas el paciente sigue con igual sintomatología, es
recomendable, como tratamiento extremo, el drenaje a través de tejido óseo.
Cuando se llega a realizar esta maniobra, se realiza por vestibular, lo más
cercano al ápice. Para lograr el drenaje transoseo es necesario alcanzar la
colección purulenta, en las proximidades del ápice dental, con mayor precisión
posible. Después de la anestesia regional, una pequeña incisión semilunar próxima
a la región periapical, seguido del levantamiento del colgajo, hará visible el
acceso al tejido óseo. Con una fresa redonda pequeña se rompe la cortical. La
mayor parte de las veces el drenaje es espontaneo y se coloca una goma para
establecer el drenaje.
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