miércoles, 21 de diciembre de 2016

Parotiditis bacteriana

PAROTIDITIS BACTERIANA

Es la inflamación de las glándulas salivales, generalmente debida a una infección bacteriana en los conductos excretores. Ocurre con mayor frecuencia de forma unilateral en las glándulas parótidas. Puede ser una afección aguda o crónica y recurrente. Es una entidad frecuente en niños entre 8 meses y 16 años de edad. Existen diversos sinónimos para este padecimiento: parotiditis recurrente juvenil, sialoadenitis supurativa, parotiditis supurativa y parotiditis piógena infantil.

Patogénesis

La infección bacteriana aguda puede resultar de dos mecanismos fisiológicos principales:
·         Una contaminación retrógrada del conducto y el parénquima por habitantes de la flora oral
·         Estasis del flujo salival que proporciona un medio de cultivo para los microorganismos patógenos que pueden desencadenar un proceso infeccioso. Existe una predilección de los procesos infecciosos por afectar principalmente la glándula parótida. La saliva producida en esta glándula es principalmente serosa.

El microorganismo aislado con mayor frecuencia en la parotiditis aguda es Stafilococo Aureus, resistente a la penicilina (50-90%) también se encuentran Streptococo Viridans y Streptococo Pneumoniae como microorganismos infectantes primarios al igual que Streptococo Pyogenes (Bhemolítico) y Haemophilus Influenzae

Características clínicas

Las principales características de las infecciones bacterianas agudas son:

Un repentino ataque de dolor, fiebre leve, malestar, cefalea, inflamación del lado afectado; si la glándula afectada es una de las parótidas (o ambas), puede haber trismus asociado; la salida del conducto, puede encontrarse eritematosa o edematizada y si se presiona o masajea la glándula puede haber o no salida de material purulento, no siempre existirá este.

El dato fundamental de la sialoadenitis es el aumento de volumen de la glándula afectada, que inicialmente tiene consistencia blanda y causa elevación del lóbulo de la oreja del lado de la glándula afectada, signo patognomónico de esta afección

El tejido fibroso denso, de la fascia que envuelve la glándula parótida, restringe la infección principalmente a esta, dificultando la extensión de la infección a tejidos adyacentes, complicación poco común, asociada casi siempre a un compromiso sistémico.

Diferencias entre parotiditis bacteriana vs viral

La bacteriana es con mayor frecuencia unilateral y afecta sobre todo a ancianos, posoperados e inmunodeprimidos y, a veces, a prematuros y lactantes. Cursa con mayor afectación general, fiebre elevada, dolor intenso, incluso con trismus y, en ocasiones, con salida de material purulento por el conducto excretor.

Tratamiento

Debe ser encaminado a controlar las condiciones sistémicas que desencadenan o predisponen al proceso infeccioso, es necesario reducir o suprimir medicamentos que contengan agentes parasimpaticomiméticos o antisialogogos, para evitar la estasis salival.

Debe estimularse el drenaje por medio de alimentos que contengan sustancias cítricas, aplicación de compresas húmedas, refuerzo de las medidas de higiene oral e irrigaciones bucales.

Cuando sea tolerado, el masajear la glándula comprometida puede ayudar al drenaje, si no se logra ningún drenaje con esta maniobra, se podrá pensar entonces en la canulación del conducto y su dilatación puede ser establecida.

Se debe suministrar antibióticos resistentes a la penicilinasa como lo es la penicilina semisintética (Oxacilinas, Cicloxacilina, Meticilinas); cerca del 70% de los organismos cultivados producen betalactamasas, por eso están indicadas penicilinas reforzadas



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