miércoles, 21 de diciembre de 2016

Formación de abscesos

UNIDAD III: INFECCIONES BACTERIANAS


FORMACIÓN DE ABSCESOS

Se forman abscesos cuando los MOOS piogénos o productores de material purulento se introducen a los tejidos. Estos MOOS sintetizan mediadores químicos que envían un mensaje para que los leucocitos PMN que se encuentran en la zona acudan al sitio de la lesión para eliminar a los MOOS. Se presenta el problema cuando los MOOS son resistentes a la fagocitosis. En este caso los neutrófilos mueren intentado eliminar los MOOS, y los tejidos de la zona se destruyen porque los neutrófilos liberan enzimas lisosómicas cuando mueren. Todos los detritos resultantes se acumulan como exudado purulento o pus, con lo que se construye el absceso.

El absceso puede producir daño importante si no recibe tratamiento. La formación de una fístula es posible en los tejidos blandos y duros. Las fístulas se forman cuando las enzimas liberadas por los macrofágos hacen un orificio en los tejidos, siguiendo el camino que opone menos resistencia, para permitir que la pus salga de una región y fluya hacia otra o encuentre un camino hacia la superficie.

Otra consecuencia es la diseminación de bacterias hacia los tejido circundantes, que ocasiona la inflamación del tejido conectivo denominada celulitis. La Angina de Ludwig, una celulitis bilateral que afecta los espacios submandibular, submentoniano y sublingual. 

En algunos casos los MOOS ingresan a la sangre y provocan bacteremia (bacterias en sangre). Esto puede inducir septicemia, o contaminación de la sangre y varias afecciones más como el shock séptico. Una de las más graves y en ocasiones letal es la diseminación de la infección hacia el seno cavernoso, lo que determina la formación de un coagulo hemático o una trombosis del seno cavernoso.

FACTORES QUE CONTRIBUYEN AL DESARROLLO Y MANTENIMIENTO DE LA INFLAMACIÓN CRÓNICA
  • ·         Agentes infecciosos en la zona de inflamación.
  • ·         Remanentes de MOOS digeridos de forma parcial en los tejidos.
  • ·         Material extraño en los tejidos inflamados.
  • ·         Sustancias sintetizadas por el cuerpo como parte de un proceso normal.
  • ·         Drenaje incompleto de un absceso.
  • ·         Presencia de tejidos muertos o necróticos en la zona inflamada.
  • ·         Estabilidad insuficiente o movimiento excesivo de la parte lesionada.
  • ·         Irritación física o mecánica de la parte lesionada.





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