miércoles, 21 de diciembre de 2016

Celulitis facial

CELULITIS FACIAL

Puede ser definida como infecciones del tejido celuloadiposo situado en intersticios aponeuróticos y relacionado con estructuras musculares, vasculonerviosas y viscerales, que se manifiestan clínicamente como tumefacciones difusas, dolorosas, induradas y eritematosas.

Etiología

La etiología son microorganismos patógenos y piogénos que puedan causar infecciones cuando acceden a los tejidos profundos, esta infección es fundamentalmente bacteriana, a través de alguna de las siguientes vías:
·         Reclusión de microorganismos en un espacio cerrado o en un nicho escasamente comunicado con la cavidad oral, como ocurre, por ejemplo, en los abscesos periodontales y en las pericoronaritis.
·         Destrucción dentaria progresiva (caries) o súbita (traumatismos) y exposición de la pulpa al medio oral, con la subsiguiente contaminación de la misma. Los microorganismos que alcanzan la pulpa pueden progresar hasta el espacio periapical (periodontitis periapical) y desde él, diseminarse hacia el hueso (osteítis, osteomielitis) y los tejidos blandos vecinos (celulitis). Tanto en la vía periodontal como en la pulpar, son factores clave para explicar la patogenia del proceso infeccioso, las defensas locales del huésped, el número y virulencia de las bacterias y la anatomía local y regional.
·         Penetración traumática de los microorganismos en los tejidos blandos profundos. Entre las causas más frecuentes se encuentran las heridas traumáticas y quirúrgicas, así como las punciones mediante agujas, en el transcurso de las técnicas anestésicas orales.
·         Deterioro estructural y funcional de los tejidos del paciente por causas diversas: metabólicas (diabetes), nutricionales (malnutrición, deficiencias vitamínicas), radioterapia.
·         Diseminación hematógena desde focos infecciosos distantes

Manifestaciones clínicas:

Entre las manifestaciones locales, se presentan los signos y síntomas clásicos de la inflamación aguda:
·         Dolor, tumor, rubor, calor e impotencia funcional.
·         Una de las características clínicas principales es el edema doloroso y difuso de varias regiones anatómicas, pudiendo interesar cualquiera de los tercios de la cara.
·         La consistencia del edema varía de suave casi normal, a firme (descrita como pastosa) o muy firme (descrita como indurada).
·         La piel se presenta lisa, tensa, enrojecida e hipertérmica, pudiendo presentarse en algunos pacientes con celulitis indurada, área de fluctuación que indica acumulación de pus en los tejidos subyacentes.
·         Puede haber halitosis debido a la impotencia del aparato masticatorio y al descuido de la higiene bucal.
·         La impotencia funcional depende de la localización del proceso; el trismus se presentará en la localización mandibular con mayor frecuencia que en la maxilar.
·         Cuando la infección es provocada por dientes maxilares, los signos predominan en el tercio medio facial y cuando se originan por dientes mandibulares predominan los signos en la región submental, submandibular y a veces cervical.

El compromiso sistémico por la infección está dado por:
·         Temperatura elevada, presentándose en las infecciones severas fiebre mayor de 38°C.
·         El pulso se aumentará a medida que se eleva la temperatura, de manera que no son infrecuente en estas infecciones pulsos por encima de 100 latidos/min., pudiendo en este caso presentar el paciente una infección severa que debe ser tratada agresivamente.
·         La frecuencia respiratoria (FR) del paciente puede estar aumentada, ya que una de las primeras consideraciones en las infecciones odontógenas es el potencial para obstruir las vías aéreas superiores como resultado de la extensión de la infección a través de los espacios faciales en el área de la faringe.
·         Los pacientes que tienen los signos vitales anormales con elevación de la temperatura, pulso y FR tienen probablemente una infección más seria y se debe considerar portador de problemas potenciales, pudiendo presentar además:
Astenia, anorexia, cefalea, escalofríos, taquicardia, vómitos y diarreas, agitación, disnea, insomnio o somnolencia, recuento leucocitario y eritosedimentación elevadas, deshidratación, desequilibrio electrolítico, pudiendo llegar hasta el fallecimiento.
·         Pueden presentarse además linfoadenopatías regionales dolorosas, movibles, características de los procesos inflamatorios.

Tratamiento

Incluye:
Tratamiento etiológico
Incluye diversas opciones, en función de la causa del proceso (sialolitotomía, tratamiento de fracturas, etc) y de la viabilidad del diente causal en el caso de las infecciones odontógenas (exodoncia, tratamiento de conductos, terapia periodontal).

Incisión y drenaje de colecciones supuradas
Están indicados en los siguientes casos:
1. Diagnóstico de celulitis o absceso.
2. Signos y síntomas clínicos evidentes de infección (fiebre, dolor, deshidratación, impotencia funcional).
3. Infección de un espacio fascial con riesgo de dificultad respiratoria o extensión torácica, orbitaria o intracraneal

Antibioterapia
Para muchos, la penicilina sigue siendo el antibiótico de elección en el tratamiento de las infecciones odontogénicas, al ser sensibles a ella los aerobios grampositivos y los anaerobios habitualmente aislados. Otros antibióticos efectivos son: eritromicina, clindamicina, cefadroxilo y metronidazol.

Cuidados médicos complementarios (hidratación, soporte nutricional, fármacos analgésicos, antitérmicos y antiinflamatorios)

Complicaciones

-Infecciones orbitarias: Pueden ser originadas por diseminación de infecciones odontogénicas. Las celulitis y abscesos orbitarios pueden, a su vez, ocasionar ceguera, trombosis del seno cavernoso, meningitis y abscesos cerebrales con secuelas neurológicas e incluso muerte.
-Fascitis necrotizante: Es una infección extensa de la fascia superficial acompañada de trombosis y necrosis de áreas cutáneas amplias. Su mortalidad oscila entre el 7 y el 30% y deja secuelas consistentes en pérdidas de piel en áreas de extensión variable que precisan, para su manejo, injertos cutáneos o colgajos locales, regionales o microvascularizados.
-Trombosis del seno cavernoso: Suele ser causada por una infección odontogénica localizada en la parte anterior del maxilar superior y en la piel adyacente, alcanzando el seno cavernoso a través de la vena angular.
-Absceso cerebral: Su tratamiento exige una intervención quirúrgica, además de antibioterapia específica.

-Mediastinitis: Provocada por extensión de infecciones orales a través de la vaina vascular del cuello o del espacio retrofaríngeo. En su tratamiento también es preciso incluir el desbridamiento del tejido necrótico y el drenaje de abscesos.

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